
Después de haber inspeccionado cerca de 3,000 plantas de impresión, puedo decirle que la confiabilidad no es solo un eslogan. Se manifiesta en el tiempo de funcionamiento constante de las lámparas, en su vida útil y en una producción de luz estable. Hemos diseñado nuestras lámparas UV para el tratamiento del agua con la misma disciplina: están diseñadas para proporcionar una dosis de desinfección constante, día tras día.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
En la desinfección del agua, lo importante es lograr una absorción de luz en la longitud de onda de 254 nm. La intensidad de la luz debe ser constante. Nuestras lámparas de amálgama de baja presión mantienen una producción de luz dentro del rango del 3%, independientemente de las fluctuaciones de temperatura. La cubierta de cuarzo asegura que la transmisión de luz UV supere el 90%, incluso después de largos períodos de uso. La intensidad máxima de la luz se ajusta para que se logre la dosis requerida en los flujos definidos. El funcionamiento sin ozono se logra gracias a un recubrimiento especial que reduce la emisión de luz en la longitud de onda de 185 nm. La geometría del reflector y las capas dicróicas están diseñadas para maximizar el uso de fotones, y no para alcanzar temperaturas extremas.
Por qué funciona
Los expertos en impresión ya trabajan teniendo en cuenta la densidad energética, las curvas de degradación de las lámparas y la necesidad de que todo funcione de manera coordinada. Hemos aplicado ese mismo enfoque a los sistemas de tratamiento del agua: producción de luz predecible, estabilización térmica rápida y largos intervalos entre mantenimientos. De esta manera, se logra una desinfección estable, un consumo eléctrico predecible, menos cambios de lámparas y un control preciso de la dosis, incluso cuando cambia la calidad del agua que se trata.
Detalles importantes
La química del agua también es importante. El hierro, la turbidez y la formación de incrustaciones pueden reducir la eficacia de la desinfección, incluso cuando la lámpara en sí está estable. Es necesario utilizar filtros previos con tamaño de mallas de 5 μm y mantener limpia la cubierta de la lámpara, para que la dosis aplicada permanezca dentro de los rangos establecidos. La lámpara encaja en los recipientes estándar para reactores, pero siempre es necesario asegurarse de que el tipo de conector, la longitud del arco eléctrico y el balasto sean adecuados para las condiciones hidráulicas y el perfil de flujo del sistema.